SOBREOFERTA
DE ODONTOLOGOS
Según
el ministerio de la protección social para el año
1987 existía una relación de 1 odontólogo por cada 3500 habitantes, equilibrio
recomendado por la OMS
Entre 1932
y 1974 en Colombia solo existían cuatro facultades de odontología; a partir de
1975 y 1983 se incrementó a doce facultades. Para el año 1989 se llegó
vertiginosamente a 1 odontólogo por cada 2500 habitantes-
.Entre 1994 y el año 2002 se crearon seis
facultades más, para un total de dieciocho facultades.
A partir Del 2004, con 30 programas de odontología
nos acercamos peligrosamente a contar con un odontólogo por cada mil
habitantes, situación que hace insostenible la práctica privada y la absorción de este número de egresados en
el sector salud y seguridad social. (http://www.bdigital.unal.edu.co/29740/1/28376-101477-1-PB.pdf)
Para el año
2014 son 20 facultades de odontología con 32 programas académicos.
El panorama anterior indica que desde el año
1989 el ministerio de educación y salud
sabían que se estaba produciendo una sobreoferta de profesionales en odontología,
ignoraron la situación, la maquinaria
para la legalización de nuevas facultades sigue
operando, arrastrando a los odontólogos a la pauperización económica,
ante la mirada impávida de individuos y colectivos que asumen las consecuencias,
sin entender que el “statu quo” es el
resultado de la indiferencia y el
silencio de un gremio que apenas existe en el papel
En los
dos últimos decenios la oferta de pregrados en odontología no responde a las necesidades de la población,
ni al fortalecimiento del sistema de salud, solo obedece a
La dinámica de acumulación de capital, en donde “las corporaciones y/o
fundaciones privadas sin ánimo de lucro “son amos y señores ante la ausencia de
veedores que por lógica, debería ser el gremio odontológico.
La situación actual solo beneficia a la
universidad privada, llenando sus arcas
con la masificación de profesionales, arruinando la vida del nuevo odontólogo, la
de su núcleo familiar y la de una sociedad que sufre las consecuencias de un ejercicio profesional que atenta contra
la dignidad del odontólogo y se degrada cada día más en la lucha de la
supervivencia.
Las alternativas para intervenir la situación son
variadas y requieren de un gran compromiso de los diferentes actores pero la de
mayor relevancia es la regulación del número de programas, facultades y cupos
para la formación de odontólogos en el país; esta alternativa debe ir
acompañada de estrategias financieras y técnicas que permitan ajustar la oferta
educativa a las nuevas realidades de la profesión.
La
recertificación obligatoria y la cancelación de licencias profesionales afectan
a los egresados, y no contribuye a
resolver la problemática, se pretende solucionar la sobreoferta profesional en
la individualidad y no en número de
facultades y de cupos ofrecidos
Esta problemática es el común denominador para las
demás profesiones y ocupaciones del sector salud: su control requiere un
especial compromiso regulatorio de los ministerios de Educación y de la
Protección Social.
La asociación colombiana de facultades de
odontología, ACFO, recomienda políticas sobre, la dinámica de la enseñanza de
la odontología, pero es difícil creer que ACFO con un 90% de representación de la
universidad privada sea talanquera para las instituciones “sin ánimo de lucro”
La universidad pública no cumple el protagonismo
de veedor que le corresponde en la formación del recurso humano el país necesita. No sienta paradigmas que
sirva de brújula a las generaciones presentes y venideras que creen en el ejercicio de la odontología como filosofía de
servicio en la construcción de un mejor país.
Anexo documentación
que valida lo expresado, con el ánimo de
hacer visible la actual problemática que
no solo frustra las actuales generaciones de jóvenes, también proscribe la
educación superior como mecanismo equilibrarte en la movilidad social.
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